A golpe de osasunismo

Osasuna continua imparable hacia la consecución del ascenso directo. El día en el que más falta hacía volvimos a ver al mejor Osasuna en casa. Sin haber perdido todavía en El Sadar, acumulan 14 partidos consecutivos ganando, un sueño que probablemente no volveremos a ver por estas tierras.

Era una incógnita predecir desde el principio como arrancaría el conjunto rojillo el partido. En Elche fuimos a buscarles arriba desde el principio y pronto encajamos un gol. En casa, además, los partidos tampoco estaban siendo redondos últimamente. Por si todo esto fuera poco, visitaba el territorio inexpugnable uno de los equipos más compactos y aguerridos de la categoría. Tal y como estaba la clasificación, Osasuna tenía la oportunidad de plantear un partido inteligente con dos líneas de cuatro futbolistas y dos delanteros por delante para tapar la salida de balón a la espera del planteamiento del Albacete. Pero no, este equipo no tiene ese ADN y fue todo lo contrario. Desde el principio pudimos ver como los futbolistas salieron a mandar con la intención de cerrar un ascenso a Primera División. El equipo dominó al Albacete con balón pero consiguió tapar cualquier acción de salida del balón rival. La capacidad de Rubén García y Villar para frenar esa salida rival fue clave, obligando a los centrales a buscar desplazamientos en largo. Y aquí es donde entraban en escena los perros de presa de Jagoba Arrasate. Cualquier acción dividida era de Osasuna gracias al poderío aéreo mostrado por los centrales y Perea. Con las espaldas bien cubiertas, era momento de perforar la meta contraria. Uno, dos y hasta tres acercamientos peligrosos tuvieron los atacantes rojillos para sumar pero un Tomeu Nadal soberbió desarbolaba cualquier acción de peligro. El paso por el descanso le vino realmente bien al Albacete que intentó salir un poco más valiente en la segunda parte. Los primeros diez minutos lo llegaron a conseguir, hasta el momento que Osasuna volvió a ser el protagonista del partido. La primera expulsión precipitó el primer gol y fue un desahogo para todos. La apisonadora rojilla no paraba y fruto del empeño llegaría la segunda expulsión y el tanto definitivo. Un partido en el que salen vencedores Perea, Robert Ibañez y Roberto Torres.

Hay decenas de estadísticas, datos, sensaciones o sentimientos donde agarrarse para explicar el momento que atraviesa Osasuna, pero yo me voy a quedar con el de la superioridad. En una categoría tremendamente competida como es la segunda división, los jugadores son capaces de pasar por encima del segundo clasificado haciéndole parecer un equipo pequeño más propio de la parte baja que de estar peleando el ascenso directo.

LaRuna Sidrería

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