La suerte del campeón

El líder de la categoría volvió a sufrir muchísimo a domicilio para imponerse a un Elche conlas ideas muy claras pero con una falta de gol que le alejó de la victoria.Parece increíble como la frase anterior puede reducir, a rasgos general, el partido de ambosequipos en el Martinez Valero después de ver los primeros compases del encuentro. Elestado del terreno de juego no estaba en perfectas condiciones y Jagoba Arrasate decidiósalir con un centro del campo contundente. La dupla de Oier y Perea animaban al conjuntorojillo a ir hacia arriba a presionar la salida de los ilicitanos desde los primeros compases delpartido. Lo que no esperaban era encajar un tanto a los seis minutos de juego. Osasuna seiba poco a poco apagando mientras que el Elche crecía en ocasiones. La idea de los dePacheta era muy clara: esperar la oportunidad para robar, buscar rápidamente las bandas yfinalizar por dentro. Sobretodo finalizar para impedir las contras. El conjunto navarro no esque fuera incapaz de parar las acometidas del rival, sino que además tampoco era capaz decrear ocasiones, ni tan siquiera llegar a combinar jugadas de cuatro o cinco pases demanera consecutiva. Dos disparos lejanos fue toda la carta de presentación del líderdurante la primera mitad ante la atenta e incrédula mirada de los aficionados del Granada yAlbacete que veían la cabeza de la clasificación más cerca que nunca. Si se habíaconseguido remontar en numerosas ocasiones durante el transcurso del campeonato, enesta ocasión tampoco había síntomas de alarmas. Mientras algunos miraban el debateelectoral con el rabillo del ojo, los rojillos más fieles esperaban la segunda parte para ver loscambios y los habituales 10-20 minutos de arreón del equipo. Salvando las distancias, lasegunda mitad nos recordó a la vivida en Lugo. Cuando en el juego corrido no aparecía enel equipo se tuvo que echar mano de la estrategia a balón parado. Y apareció, una vez más,David Garcia para derribar el muro ilicitano y la barrera mental de Osasuna. Un espejismo.Una jugada puntual que empató el partido pero que no cambian las sensaciones. El Elcheincluso fue más persuasivo sobre la portería de Ruben. Todos los delanteros rivalesseguían fallando y si Osasuna se acababa llevando el partido desde luego que no iba a serpor méritos propios. La entrada al campo de Fran Mérida tan siquiera pudo mejorar laimagen del equipo en cuanto a criterio con el esférico se refiere. A favor de él diremos queun solo jugador no podía cambiar tanto desbarajuste. Roberto Torres sacó un derechazopara traer de vuelta a casa tres puntos de oro, por lo que significan teniendo en cuenta elencuentro de la semana que viene y, sobretodo, por las sensaciones. Imaginaros comotiene que estar la gente en Granada o Albacete viendo que ni en el partido de ayer fuecapaz de perder Osasuna.

LaRuna Sidrería

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