Momento para aprender

El exceso de cambios en el once y la falta de concentración le condenan a Osasuna en una noche que pasará a la historia por la falta de público en El Sadar.

Después de las buenas sensaciones transmitidas en Anoeta era difícil de esperar la noche de terror de ayer. El entrenador optó por un cambio de sistema al 4-4-2 con seis cambios de cromos, pero hasta siete cambios en total ya que Unai Garcia actuó como lateral derecho. Una posición que no era nueva para Unai, pero donde le vimos sufrir más que nunca. Y por este perfil derecho fue por donde comenzó a gestarse toda la pesadilla. Las constantes internadas por parte de Lodi sobrepasaron al de Ibero, que tampoco encontraba en Roberto Torres un aliado capaz de pasar la sangría. El exceso de cambios descoloco a un Osasuna muy acostumbrado a tener las cosas bajo control. La falta de un plan ofensivo, con la pasividad de Arnaiz y la incapacidad de generar peligro por parte de Enric le permitían al Atlético de Madrid encontrarse muy cómodo en tareas defensivas. Iñigo y Darko tampoco pudieron sorprender como el otro día y tan solo vimos un poco de Roberto Torres en ataque con un par de buenos centros desde la derecha y otros dos remates en la segunda parte. Aunque ayer no fuese el partido más idóneo para buscar la portería de Oblak es importante destacar la baja aportación ofensiva por parte del equipo que acumula ya ocho encuentros de liga, desde la lesión del Chimy, sin marcar un gol en juego corrido. Un total de 720 minutos sin el argentino en el campo, sin el jugador que estiraba al equipo y proyectaba las ocasiones más importantes y sus compañeros lo están acusando. Por suerte Osasuna ha encontrado en el balón parado la alternativa a su lesión. De todas formas, lo más preocupante de ayer no fue el ataque, y sí los despistes en defensa. En cualquier partido de liga no puedes permitirte errores groseros, menos contra un equipo puntero. Pese a los problemas que estaba teniendo esta temporada el Atlético para golear en sus partidos, e incluso ganarlos fuera de casa. Y es que, más que méritos de los del Cholo, fue deméritos de un Osasuna que necesita estar siempre enchufado para competir sus partidos. En varios de los cinco goles se repitió el mismo patrón que en Anoeta: balón al espacio de la defensa y las fáciles definiciones contra un Ruben prácticamente vendido. El equipo, pese a todo ello, tuvo su momento al comienzo de la segunda parte, pero el gol no llego y el partido se hizo largo.

Momento para aprender más que nunca del partido, y no desde un prisma comparativo con el rival y su posición, ni tan siquiera con los puntos que le lleva al descenso, momento para revisar los errores propios y ver que se puede reajustar para los últimos partidos. Además, se debe recuperar la intensidad, una palabra innegociable para este grupo.

LaRuna Sidrería

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