Osasuna y el mus

Todos los expertos consultados hasta la fecha sostienen que la exigencia de un AVAL (sí, con mayúsculas) no es más que un mecanismo de autoprotección que Osasuna se autoimpuso para evitar los desmanes del pasado. Las reglas del juego están claras. Señores estamos en Navarra, y aquí, al mus, se juega a cuatro reyes. Los doses son doses y los treses son treses, y el que quiera llevar "treintayunas" necesita al menos dos figuras, y no una declaración de intenciones del tres de oros de convertirse en rey, ni usar el rey de diamantes, la dama de picas o la "J" de corazones que, en la baraja española, no existen.

El pasado mes de marzo la Asamblea de Socios Compromisarios aprobó una modificación estatutaria con 252 votos a favor, 33 en contra y 7 abstenciones. Una de las modificaciones hacía referencia a los requisitos de obligado cumplimiento para todos aquellos que quisieran optar a la presidencia del club. Nadie se quejó. Nadie dijo que la redacción de los estatutos era poco clara o ambigua o que podía interpretarse de diferentes maneras. Nadie los impugnó. Me resulta curioso que ahora, cuando tenemos las elecciones encima, salten las dudas, señal inequívoca de que quienes aspiran a presentarse, no se preocuparon de analizar qué decían los estatutos para poder presentarse. Podríamos imaginar que su decisión de concurrir al proceso electoral es reciente e improvisada, de manera que podríamos disculpar su desconocimiento al respecto. Pero resulta que no. Tanto la precandidatura Osasuna Cambio como Somos 15.910 están trabajando desde hace muchos meses en el proyecto. Así al menos lo aseguran. En concreto, Pedro Gómez Carmona afirmó en su presentación que en el pasado mes de marzo Víctor Álvarez le pidió "que le ayudara a montar una candidatura"; y en el caso de Juan Ramón Lafón, es curioso, porque no sólo estuvo presente como oyente en la asamblea que modificó los estatutos, sino que su vicepresidenta, Eva Blanco, es socia compromisaria. Además, el 8 de mayo pasado ofreció una rueda de prensa para anunciar su intención de presentar su candidatura.

Está claro que las reglas del mus rojillo las marcan los estatutos, y son las que son. Lo que no es de recibo es querer adecuar la norma a las necesidades del momento. Si se pide un aval, y se asegura que se presentará un aval procedente de México, preséntese, y santas pascuas. No vale traer un documento que dice que el banco está dispuesto a estudiar el tema. No vaya a ser que el famoso avalista en el fondo no tenga el dinero que nos aseguraron que tiene y lo que quiera sea comisionar por la cara. Y si se pide que el mismo documento que se presenta se convierta automáticamente de preaval en aval, es por porque se está pidiendo un aval. Si se requiere que la entidad financiera esté registrada en el Banco de España, será por algo, no por contravenir la normativa europea. Está claro que cualquier prestamista británico puede prestar dinero en España, pero ninguna norma obliga a que yo tenga que hacerlo por puñetas con él. Eso es como pedir garroticos de Beatriz, y que te traigan hojaldres de chocolate de Calatayud porque los de Calatayud también tienen derecho a llamarse Beatriz. Pues no. Eso es intentar convertir las normas al paso de los acontecimiento. Eso es como que en esta mano, mi tres valga para hacer dos reyes y mi dos para que sean treintayunas. ¡Y no, hija, no!

LaRuna Sidrería

Condiciones de uso y PrivacidadPolítica de CookiesContacto© Radio Marca Navarra

FEDER
Web financiada al 50% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional a través del Programa Operativo FEDER 2007-2013 de Navarra